El “unboxing” (momento de desempaquetado) es el único momento físico que el cliente comparte con tu restaurante. Es en ese instante cuando se forma su impresión y se decide su calificación.
El primer contacto visual es la bolsa. Una bolsa limpia, con tu logotipo, bien cerrada con un adhesivo de seguridad, dice “profesional” antes de que el cliente la abra.
La apertura de la bolsa debe ser lógica: los elementos fríos abajo (estables), los elementos calientes arriba (acceso fácil), las bebidas separadas (sin riesgo de derrames).
Los recipientes deben estar limpios por fuera. Gotas de salsa en la tapa, huellas dactilares grasas o recipientes manchados dan una impresión de negligencia, incluso si el plato es excelente.
El agradecimiento es el broche de oro. Colocado visiblemente en el bolso (no al fondo debajo de los recipientes), humaniza la experiencia y fomenta las opiniones positivas.
La prueba definitiva: ordena en casa y graba tu propio desempaquetado. Mira el video como si fueras un cliente. Cada detalle que te moleste debe ser corregido.
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