La cocción y la refrigeración son los dos procesos que más energía consumen. Un horno encendido a solas es costoso. Encienda los equipos justo cuando sean necesarios durante la preparación.
La conservación es clave. Un refrigerador con juntas dañadas o un condensador lleno de polvo consume hasta un 30% más. Limpie sus máquinas. Verifique los quemadores de gas.
La iluminación LED es una inversión recuperada en menos de un año. Reemplace todas sus bombillas, incluyendo en la cocina y en los despensas.
Corte nocturna: Asegúrese de que todo lo que no debe permanecer encendido esté bien apagado (cafetera, tostadora, luces, ventilación no crítica).
En la cocina, pónga tapas/tapas! Hervir agua con una tapa consume 4 veces menos energía.
Recuperación de calor: Para grandes instalaciones, existen sistemas que permiten recuperar la calor de los grupos fríos o de la extracción para calentar el agua sanitaria.
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