No se conforme a los precios de catálogo. La primera regla es atreverse a pedir. Prepare sus citas conociendo sus volúmenes anuales por producto. Un proveedor hará un esfuerzo si tiene visibilidad sobre sus pedidos.
Compite, pero inteligentemente. Tener 2 proveedores para los productos clave (ej: carne, queso) te asegura y te permite comparar los precios continuamente. No cambies por unos céntimos si la calidad o el servicio (entrega a tiempo) no están garantizados.
Negocie las condiciones de pago, no solo el precio. Obtener 15 o 30 días de plazo de pago mejora tu tesorería, lo que puede ser tan valioso como un descuento del 2%.
Piensen en las RFA (Reembolsos de Fin de Año). Si el proveedor no quiere bajar sus precios de origen, solicite un descuento anual si alcanza un cierto volumen. Es un bono apreciable para su balance.
Sé un buen cliente. Paga por hora, sé cortés con los repartidores, facilita las entregas. Un proveedor hará más esfuerzos por un cliente “fácil” y fiable que por un cliente que negocia todo pero paga con retraso.
Agrupa tus compras. Concentrar tus volúmenes en un distribuidor mayorista puede darte más peso que dispersarte en 10 especialistas. Por el contrario, el especialista puede tener una mejor relación calidad-precio en su producto estrella.
Revise sus contratos anualmente. Los precios de la energía o de las materias primas fluctúan, sus tarifas deben seguir (incluso a la baja).
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